La amenaza del cambio climático, efecto del calentamiento global, no es nueva. Es una de las preocupaciones más recalcitrantes del hombre moderno, y su tránsito hacia la contemporaneidad, si apreciamos que la Revolución Industrial parió el mal, de manera esplendorosa entre 1760 y 1840, basada en inventos científicos, tecnológicos, sustitución de mano de obra directa, y otras variantes del desarrollo técnico y productivo, que, en la actualidad, ha convertido literalmente a la humanidad en un uróboro, la serpiente que engulle su propio cuerpo.
Ese estrago que atormenta, lo ha visto la civilización en todas sus crueldades, y nuevamente, como todos los años, se reúnen jefes de Estados y presidentes de Gobierno para acordar políticas que protejan al planeta, del ejercicio inconsciente del hombre. Los objetivos: reducir las emisiones de la quema de carbón, petróleo y gas que están calentando al mundo. Los científicos están alarmados, y llaman a la Conferencia (ONU, 31 oct-12 nov) de Glasgow, Escocia, de crucial porque el asunto del cambio climático exhibe consecuencias más catastróficas.
Y es que el planeta recibe todos los días acciones que debilitan su estabilidad. Una proyección común es que mientras los lugares húmedos se volverán más húmedos, los lugares secos se volverán más secos. Como resultado, hasta la mitad de los arrecifes de coral tropicales de la Tierra han muerto, 10 billones de toneladas de hielo se han derretido, el océano se ha vuelto un 30 por ciento más ácido y las temperaturas globales se han disparado. ¿Es difícil imaginarnos el horizonte con todas estas circunstancias amenazantes? ¿Quién sabe qué pasará? 1 No. Las campanas doblan desde hace rato, y no hemos sido capaces de detener su maligno ruido.
Más allá de lo que ocurre en la Cumbre de Glasgow, es oportuno, una vez más, rescatar aquellas actitudes individuales que contribuyen a un mundo más “estable”. Existen muchas variables a considerar para asumir una actitud en defensa del planeta, tu planeta. Aquí dejamos algunas conductas que ratifican una consciencia del resguardo que todos necesitamos, que, activadas de manera colectiva, contrarrestan el cambio climático.
1.- Huertos caseros

El tener un huerto casero ayuda de gran forma para contrarrestar el cambio climático por varias razones. En primer lugar, porque si tengo vegetales en la casa, no es necesario movilizarme o en su defecto que traigan las verduras desde otro lugar (ahí siempre hay una huella de carbono por la movilidad). Muchas veces se utilizan envases para movilizar los productos están en bodegas y se utiliza electricidad, etc. Adicional a esto, llega a ser una buena forma de distracción y conexión con la naturaleza. Económicamente también es un beneficio y ni hablar de saber el origen de la comida, sabiendo que es sana, fresca y natural. Y podríamos tener variedad dependiendo el espacio con el que contemos.
2.- Ahorra energía en casa

Los famosos vampiros de energía. Si no estamos utilizando el cargador de celular, lámparas, si no vamos a ver televisión o utilizar la computadora, artefactos de la cocina, etc; es recomendable desconectar los enchufes; así no estemos utilizando estos artefactos, si se encuentran conectados, están consumiendo energía. Igualmente, no solo estaríamos aportando en la reducción del CO2,también esto genera un beneficio a las personas que lo implementan, esto reduciría el valor de la factura de luz al final del mes y además es más seguro tener lo menos posible enchufes conectados en la casa ya que podría generar un cortocircuito. Una buena práctica es conseguir barras multicontacto; con esto se puede desconectar todas las máquinas en un solo movimiento. Igualmente, aprovechar la luz solar, no bajar persianas hasta que llegue la noche.
3.- Compras conscientes

El momento de comprar, no es únicamente el preguntarse si lo necesitamos o vamos a utilizar. Una vez vista la necesidad, después de buscar como podemos reducir o incluso encontrar una alternativa no consumista, se recomienda buscar “marcas conscientes” que por ejemplo utilicen productos sostenibles en su elaboración y empaque, que provenga de comercio justo, incluso de ser posible que sean productos reciclados y se elaboren en condiciones amigables al medio ambiente. También es importante saber donde son elaborados los mismos, ya que un producto ideal en Europa, no necesariamente lo será en América porque como se ha indicado, mientras exista mayor desplazamiento para la entrega, mayor huella ambiental.
4.- Revisar la ropa que se usa

La moda en términos de ropa, se define como aquellas tendencias y géneros en masa que la gente adopta. Anteriormente la moda era más estable, hoy en día la moda cambia de estación en estación y de año en año. La industria textil, de la moda es una de las más contaminantes. La industria de la “moda rápida” en sí misma es responsable de casi un 10% de las emisiones mundiales de gas de efecto invernadero según la ONU. Por lo que puedes comprar ropa de segunda mano, incluso hoy en día existen grupos de intercambio de ropa (incluso existen aplicaciones de compra y venta de ropa). Igualmente se recomienda que, en caso de compra de ropa, se revise la procedencia, las prácticas ecológicas para su elaboración. Por último, siempre ropa hecha con materiales naturales es mucho mejor para el medio ambiente que la ropa hecha de materiales sintéticos como el poliéster.
5.- No consumir carnes de res

La producción de alimentos es responsable de una cuarta parte de las emisiones de gases de efecto invernadero en el mundo. Las emisiones de gases de efecto invernadero del transporte representan una cantidad muy pequeña de las emisiones de los alimentos. En un estudio publicado en Environmental Science & Technology, Christopher Weber y Scott Matthews (2008), demostraron que sustituir menos de un día por semana de calorías de carne de res y productos lácteos por pollo, pescado, huevos o una alternativa a base de plantas reduce las emisiones de GEI más que comprar todos los alimentos de fuentes locales. Por lo que podemos decir que esta es una de las acciones que más contribuye a reducir el impacto ambiental a nivel individual.
6.- Procura reciclar

Muchas de las cosas que tenemos las solemos “botar” en cuanto ha cumplido el uso específico, sin embargo, hay muchos objetos que podemos reutilizar, estos son algunos ejemplos: utilizar bolsas de tela para las compras o transporte de objetos y así evitar las fundas plásticas. Si es que recibo una funda plástica igual lo puedo reutilizar más de una vez. En el caso de cepillos de dientes, se puede utilizar biodegradables que no contienen plástico. Una vez que ha finalizado su vida útil, lo puedo utilizar como objeto de limpieza por ejemplo para zapatos u otros objetos.
Las latas de comida o bebida también se pueden reutilizar como elementos decorativos, botes de lápices, etc.
7.- Reducir uso de vehículos

El transporte por carretera representa el 17% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, que es un factor importante que contribuye al cambio climático. Los esfuerzos para acelerar el despliegue de vehículos eléctricos y de bajas emisiones son cruciales para reducir las emisiones de carbono y lograr el objetivo 2. Para trayectos cortos se puede caminar o utilizar una bicicleta; aparte siempre será más saludable el hacerlo así. En muchos lugares el transporte público también es una gran opción para movilizaciones más largas.
Fuentes consultadas e imágenes
Image credit: Bernadette Wurzinger on Wunderstock (license)
1 https://www.theatlantic.com/magazine/archive/2021/03/extreme-climate-change-history/617793/
2https://unfccc.int/news/global-car-industry-must-shift-to-low-carbon-to-survive-cdp
https://gk.city/2021/10/13/como-afectara-cambio-climatico-quito/






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